Toñi Peña, con el dorsal 5, en un maratón junto a Abel Atón.

DANI BECERRA| Con 20 años debutó en el Maratón de Donosti (1992) donde se proclamó vencedor con una marca de escándalo: 2h11:35. A partir entonces, comenzó a labrarse una trayectoria descomunal en el fondo español que le llevó a convertirse en uno de los atletas más importantes. En 2001 tocó techo en el maratón de Otsu (Japón), donde venció con un tiempo estratosférico de 2h07:34.

Antoni Peña Picó (Felanitx, 26 de agosto de 1970), es un hombre discreto y campechano que vive alejado de toda ostentación y del postureo que envuelve el running. Sus rasgos de persona tímida y tranquila contrastan con su cercanía y su sentido del humor y cuando habla de atletismo, le brillan los ojos. Toni Peña está casado y es padre de Júlia y Franscesc. Actualmente realiza labores como entrenador personal on line en Bikilo Running

Pregunta. – Sus números como atleta son impresionantes. ¿Por qué su apellido no es tan popular como el de otros atletas españoles que poseen un palmarés muy inferior al suyo?

Respuesta. – Quiero pensar que mi época gloriosa, aquella en la que no perdí ni una sola carrera en Baleares, no existían las redes sociales ni la gente daba tanta importancia a que uno se calzara unas deportivas y eligiera el atletismo como forma de vida. Todo ello, junto con mi carácter, (que siempre ha sido de una persona introvertida), creo que son las causas. Prefiero pensar esto a otros motivos, pero confieso que siento cierta decepción hacia lo que siempre he llamado ‘mi gente’. Llegar a la cima de este deporte, ha significado mucho sacrificio, más de lo que cualquier mortal pueda imaginar, y poder soportar esto, muchas veces era pensando en que ‘tu gente’ se sentía orgulloso de ti, y después de tantos años te preguntas: ¿Dónde está tu gente?

P. – ¿Qué le llevó a un chaval de 2o años correr su primer maratón?
R. – Principalmente el don natural que siempre he tenido por las largas distancias. Siempre destacaba en mi categoría. Recuerdo que en el 92, competí en el Campeonato del Mundo de Medio Maratón con una marca inusual para un chaval de 20 años, (1h01’48″). Este registro también sorprendió a mi entrenador y decidimos aprovechar el estado de forma y debutar a las pocas semanas en la distancia reina.

P. – De todas las pruebas que ha ganado, ¿cuál recuerda con especial entusiasmo?
R. – El primer Maratón en Donosti 92, cuando ese chaval de 20 años debutaba y ganaba con una marca de renombre, (2h11’34). Apenas entrené la distancia, no sabía muy bien dónde iba.

P. – Su carrera está plagada de éxitos, ¿pero qué espinita tiene clavada?
R. – Son muchas las decepciones sufridas y uno de los defectos que tenía como corredor, era que solía correr para los demás. Era muy importante lo que mis amigos pudieran pensar de mí y no quería decepcionarles. Recuerdo el Maratón del Mundial de Sevilla de 1999 donde hice una preparación brutal de varios meses en compañía del que a la postre fuera ganador, Abel Antón. Yo iba muy bien preparado, pero en competición, los problemas estomacales, la excesiva presión y la ansiedad pudieron conmigo y terminé retirándome. Lo pasé muy mal.


P. – ¿Fue muy metódico con la alimentación?
R.- En absoluto, la alimentación fue algo que nunca me preocupó. Hacía tantos kilómetros que comiera lo que comiera lo quemaba en la pista.

P. – ¿Cuál diaria que fue su punto fuerte como deportista?
Mi cabezonería. Era muy disciplinado, no me perdonaba ni un entreno y la constancia a lo largo de los años.


P. – ¿La psicología influye en un corredor?
R. -Muchísimo. En mi época, en la Residencia Blume, tuve la suerte de contar con el apoyo de la psicóloga deportiva Rosa Guisasola. Hicimos un trabajo buenísimo: visualización, relajación, autoconfianza…

P. – Y en su época como profesional, ¿cuántos kilómetros llegaba a acumular semanalmente?
R. – Dependía mucho de la fase de la preparación en que me encontraba, pero puedo decirte que mi récord, preparando el Mundial de Edmonton, fueron 279 kilómetros a la semana. No eran simples kilómetros paja, y además, coincidió que esta preparación la realicé en Mallorca en pleno mes de Julio.

P. – ¿Cuáles fueron los mejores entrenamientos que recuerda?
R. – Hay varios, pero recuerdo uno en especial durante mi preparación de maratón: 3×8000 por debajo de 3 minutos el kilómetro, recuperando 1 minuto.

P. – ¿Y qué pasó para que un día decidiera aparcar el atletismo?
R. – Lo que pasó fue que estar en la cumbre mundial supone mucho esfuerzo y sacrificio. Llevaba desde los 9 años practicando atletismo. Se juntaron una serie de circunstancias: el agotamiento físico y psíquico de estar tantos años al pie del cañón, una lesión que duraba más de la cuenta y tenía a mi mujer embarazada. Quería dedicarme tiempo para mí y mi familia. Siempre había pensado en los demás. Ahora quería estar con mi familia. Profesionalmente puedo decir que me precipité. Perdí una serie de años que hubiera podido rentabilizar, más aún con el vacío de maratonianos españoles de aquellos años. Por un lado, perdí la fortaleza mental que años atrás tanto me dio. Pero, por otra parte, gané en unión y vivencias al lado de hijos y eso no lo cambio por nada.


P. – ¿En la actualidad sale a correr?
R. – Sí, han pasado unos años en que relacionaba zapatillas con sufrimiento y sentía cierto rechazo. Poco a poco he ido cambiando el chip y ahora vuelvo a disfrutar al salir a correr. De hecho, tanto Bel (su esposa) como yo participaremos en el Maratón de Florencia del próximo noviembre. La prioridad turismo y de paso salimos a conocer la ciudad corriendo. Otra visión de la maratón nueva para mí.


P. – ¿Por qué ya no hay maratonianos españoles que bajen de las dos 2 horas 9 minutos?
R. – No te sabría decir. Muchos son los motivos que me vienen a la cabeza, pero ninguno lo podría certificar al 100%. Lo que sí es cierto es que, en España, hubo una coincidencia de muy buenos corredores de fondo, tanto de cross como de 10 kilómetros y ruta, todos ellos atraídos por el dinero que se movía en esta especialidad. Hacerse un hueco en ese elenco era difícil. Mi opinión es que hoy en día no es tanta la competencia en esta prueba. El atletismo al igual que otras muchas especialidades atléticas está sufriendo una mala época, tanto en número como en calidad. Cada vez hay menos atletas que quieran dedicarse al atletismo, pero en contraprestación hay un boom de carreras populares. No confundamos los conceptos competir con participar.

P. – En su opinión, ¿qué momento que vive el atletismo español?
R. – Malo. Como he comentado existe un boom de gente que participa en las carreras y eso es bueno, pero en contraprestación el atletismo es competición y aquí se sufre una crisis grave. Como ejemplo, el día que se celebró el anterior Campeonato de Baleares de pista coincidía con una carrera popular famosa en Mallorca donde la participación era de más de 1.500 personas, en cambio en el Campeonato de Baleares de 5000 metros femenino no llegaban a las 3 participantes. Eso nos debe llevar a una reflexión.


P. – ¿La Federación Española de Atletismo puede hacer algo?
R. – Ya no es tanto tema de la Federación sino un problema más estatal. Tendría que haber un plan deportivo a conciencia tal como sucedió para las Olimpiadas de Barcelona. Este plan debería contemplar recursos para la tecnificación, para los entrenadores, tener un plan para los atletas después de su vida deportiva. Es una lástima que se hable de dinero, pero nuestra sociedad es hipócrita. Todo el mundo se apunta al carro de los éxitos, pero no nos acordamos del duro trabajo que hay detrás.

P. – ¿Qué Bikilo Running?
R. – Es el grupo de corredores que dirijo. Después de colgar las zapatillas inicié un proyecto como entrenador on line. El corredor que decide entrenar conmigo cuenta con su plan de entrenamiento personalizado en base a sus objetivos. Es importante la personalización de los entrenamientos y saber que en cualquier momento tiene mi apoyo. La base del sistema es la interactividad.


P. – ¿Cualquier persona puede recibir sus entrenamientos personalizados o se necesita unos mínimos requisitos?
R. – Todo el mundo puede recibir mis entrenamientos. Pero sí es importante definir un objetivo que puede ir desde correr para ponerse en forma, a participar en su primera competición, hasta realizar marca en pruebas como 10 kilómetros, medio maratón o maratón. El único requisito que pido es estar sano para poder soportar un plan de entrenamiento serio, de ahí mi consejo de antes de iniciar un plan es haber pasado por manos de un cardiólogo.

P. – ¿Cómo lleva un profesional escuchar y entender a deportistas amateurs?
R. – Muy bien. Me siento a gusto. Muchos de los deportistas que llevo agradecen que les aconseje para evitar lesiones y sobreentrenamiento. El atleta amateur es muy agradecido y en contra de lo que pueda parecer, mi principal labor está en frenarles. Al principio es tanta la motivación que muchos corren el riesgo de pasarse de rosca. Y no siempre entrenar más significa correr más rápido.


P. – ¿Cuál es la parte más difícil de entrenar a un corredor popular?
R. – Hacerle entender que no por más entrenar se corre más. Hay infinidad de casos, a algunos se les tiene que apretar y a la mayoría frenar. Es difícil conciliar vida familiar, laboral y llevar un plan a rajatabla. Hay que ser flexible y evitar esa fatiga crónica por no querer perdonarse un metro del plan. De ahí la importancia de un plan personalizado.

P. – ¿En cuántas ocasiones recuerda competir en Ibiza?
R. – Como mínimo habré participado en cinco ocasiones a mediados de los noventa. Varias veces en la Milla de Sant Antoni e Ibiza, en la Media Maratón de Ibiza y el Campeonato de Balears Absoluto de Cross.

P. – ¿Llegó a ganar alguna carrera en Ibiza?
R. – Al no ser un buen especialista en la distancia corta la Milla no la gané, pero sí recuerdo haber realizado una muy buena participación. Sin embargo, si gané en la Media Maratón que se hacía entre Sant Josep e Ibiza, y el Campeonato Balear de Cross que se celebró en Sa Joveria.